27 de septiembre de 2009

Rara

Hoy estoy rara, si soy rara, pero más de lo normal. No lo sé. Hoy me lo planteo todo de otra forma. Como por ejemplo que hubiera pasado si no me hubiera enamorado de ti. Que estúpida que soy, como si eso se pudiera evitar.

También que pasaría si sucumbiera a lo que las otras personas quieren, pues que no sería yo. Obvio. ¿Pero y si no quiero ser yo? Y si quiero ser otra persona y si prefiero no haber nacído.

El otro dia hice clase de etica, salío el tema de... ¿Que hay despues de la muerte? La mayoria dijieron, NADA, obvio. Exepto una persona. ''Yo creo que despues de la muerte solo hay lo que queremos que haya''. A lo que yo respondí ''No. La gente vive en una ilusión. Cree en dios, para así no ser tan pateticos y hacer su vida más llevadero. Porque no quieren un final, pero ese final va a llegar. Yo creo en dios y lo veo como una representción de la fe. Pero si existe ese final, todo acaba''. ''De ilusiones se vive'' me contestó otro compañero. ''La vida, no es más, que vivir con la ilusión de conseguir algo que jamás vamos alcanzar. Vivir siendo ignorates o ser infelices, ¿De eso se trata?'' Replique yo.

¿Tu que escoges?

Él decidió por mi, quizás no podía ignorar más el echo de que tu no me querías. A lo mejor lo supe desde el principio. Quizás escogí ese camino, porque yo tambien quiero ser feliz. Como los demás, ignorante, pero feliz. Que facíl se ve. Pero no lo soy... ¿A que no? Soy rara, muy rara.

Por eso me estoy mueriendo poco a poco, por no querer ser un estúpido ignorante, que quiere hacer su vida un poco menos insufrible ni patetica.

¿Pero que pasa si me hubieras querido?

n n n De ilusiones se vive. Y yo vivo de una ilusión, rota del pasado.

18 de septiembre de 2009

Lagrímas y penas

La vista se me nublo, todo se veía borroso, sabía que era a causa de las lagrimas que querian salir.

Lo peor de todo había sido que no habia sentido nada, que seguramente en el momento en el que ella se marchaba yo estaría hciendo cualquier otra cosa, pensando que sera infeliz, pero ahora si que lo era.

Ell se había marchado, no era mi abuela pero lo habia querido como tal, que ahora no estubiera me causaba un dolor indiscreptible. La conocía desde pequeña y habia vivido momentos que se habian guardado en mi mente. Momentos inolvidables.

Iba a echar de menos sus saludos tan entusiastas y las arrugas que se le formaban a la cara cuando sonreía y sus miradas con cariño, su risa que resonaba como una cançion dulce y sensible.

Yo la respetaba y la quería, aunque lo seguindo no se lo demostre tant como yo hubiese querido. Y ahora me arrepiento. No me hacía a la idea en que no la iba a ver más, que la habia perdido y no solo yo. Y otra vez el dolor en el pecho, me dolió el pecho, hasta tal punto que me lo tube que agarrar con las dos manos, jadée en busca de aire, no podia ni respirar.

La queria y su marcha me dolía
Como si me hubieran clavado una estaca
en el corazón.
n n n Lo que más duele es que es real.

15 de septiembre de 2009

Sin ganas de vivir

Y notaba como cada parte de mi débil cuerpo iba perdiendo más y más las fuerzas que me quedaban y como de mí ya solo quedaban restos. Y un dolor insoportable me invadía por dentro, era tan doloroso... como si aplastaran cada milímetro de mi piel y después me arrancaran las extremidades, para después quemarlas en un fuego intenso que recorría cada parte de mí y se extendía. Y ahí estaba yo con el dolor y con el quemazón que me reducía a motas de polvo que el viento se llevaba y perdía entre la inmensidad del universo.

Y notaba como caía rendida a ese insoportable dolor y mataba todas mis ilusiones poco a poco. Y ahí estaba yo en una oscura esquina de mi tenebrosa habitación apartada de toda civilización y de humanidad, y aguantaba en silencio, sin lágrimas, sin gritos desgarradores, sin nada, simplemente silencio.

Y notaba como la habitación se hacia más y más grande por segundos y yo quedaba más pequeña como si todo se fuera a caer encima mio de un momento a otro. Y sentía un miedo indescriptible, porque si mi habitación me parecía enorme el mundo exterior iba a ser como si fuera una pequeña e inofensiva hormiga, como si una niña de tres años se pusiera unos pantalones XXL.

Estaba triste por que el sol ya no iba a salir para mí, ya no iba a bañarme ni correr entre las olas del mar mientras cerraba los ojos apreciando el momento en que el viento acariciaba mi piel y jugaba con mi cabello. Ya no habían más castillos de arena, ni zapatitos de cristal para mí, ya no habrían ni amaneceres, ni atardeceres que contemplar. La luna ya no seria mi fiel compañera yo estaba sola en ese aterrador mundo.

Con tristeza, miedo y dolor. Algo que no iba acabar jamás. Y yo ya no era yo, ya no era nadie. Nada tenia sentido ahora... todo perdía su importancia y su valor y con ello sus hermosos colores que me había emocionado antes y ahora solo veía un inmenso gris que me tragaba y me adentraba en él como si hubiera caído en una espiral que no tenía fin.

Y esa era la vida, la vida que a mi me había tocado vivir....
una vida llena de penas y de dolor.
n n n ¿Para que luchar?

13 de septiembre de 2009

Contraatiempos de la vida (3)

Mi padre al final murió feliz y contento (Donde el quería estar, junto a ellos). Yo tenía 19 años cuando aquello ocurrió, ya hacía 4 años desde lo de mi madre y mi hermano. Ya no sentía dolor, ahora era mediana mente feliz. En esos 4 años no había tenido ninguna relación, nada, ya que no estaba para enamoramientos. Además de que había madurado.

Seguí con a costumbre de llevarles rosas a mi familia, pero ahora eran tres. Y ya no eran azules, si no blancas.

Volvía a sonreír, empecé a recuperar los amigos que estuvieron a mi lado y que los aparté. Volví al mundo. Deje de llorar todas las noches y de mirar tan repetidamente el álbum de fotos que estaba desgastado, de escuchar la misma canción que me cantaba mi madre (Pocahontas) y volví a escuchar la música que había abandonado porque era la favorita también de mi hermano (rap). Lo deje todo y lo volví a recuperar. Volví a ser yo... o al menos lo que quedaba de mi.

Y acabé siendo feliz, encontrado esa felicidad que creía que había perdido para siempre. Me enamoré y cree la familia que siempre quise tener. Pero me entristecía a veces porque sabia que no iba a poder compartirlo con los que había crecido y los que me habían visto crecer, los que me amaron, los que me habían enseñado lecciones de la vida. Y les maldije un par de veces, porque nadie me enseño a como curar las heridas, a que hacer cuando pierdes a alguien importante para ti.

Y de negras a azules, de azules a blancas, y de blancas a rojas.


Como la sangre de mi corazón .
n n n Volví a encontrar la felicidad.
(Pasaros por mi nuevo blog:

12 de septiembre de 2009

Contraatiempos de la vida (2)

Mi patética existencia se limitaba en el dolor, ese que recorría mi cuerpo cada vez que los recordaba, cosa que era algo frecuente, el 99 % del tiempo, me lo pasé enterrada en el pasado, así que mi vida era un camino constante de amargura y sufrimiento, como si andará por un campo de agujas descalza. Solo que no se clavaban en mis pies, si no en mi alma. (Creerme que era mas doloroso). Por mi corazón es mejor no preguntar, se convirtió en cenizas y estas se las llevo el viento.

¿Mi padre? Al poco tiempo rompió su promesa (supongo que era inevitable), y no, no se suicidó, dejó simplemente sus deberes paternos y los maternos (esos que tenia que haber asumido). Se vio caído en la locura, afirmaba poder ver aquellos que ya no están aquí, a su amada esposa y a su querido hijo, más a su pobre hija de la que si estaba ahí (osea yo), parecía no verla nunca.

Pronto asumí que a mi madre jamas la iba a poder odiar (no como yo hubiera deseado) y que la quería a pesar de todo. Me acordaba constantemente de ella, de las caricias que me daba de pequeña y la nana que me cantaba una y otra vez para conseguir dormirme (cosa que no le costaba mucho, su voz era tranquiliza dora y armoniosa). Pero a pesar de recordarla en todo su esplendor (e igual que a mi hermano), aprendí a vivir con el dolor y cada vez se hizo mas llevadero.

Cada domingo, a la misma hora, les llevaba una rosa a cada uno tintada de negro, y cuando por fin volví a sonreír (Cosa que tardo lo suyo exactamente, 1000 días de soledad y 1001 noches caminando por las calles como alma en pena) empecé a cambiar las rosas negras, por las azules.

Mi padre pronto empezó a empeorar hasta que un día estaba más cerca de estar con ellos que conmigo, sin duda la locura le estaba llevando a la muerte, pero no era algo que me preocupase, allí iba a estar mejor, más feliz y total hacía tiempo que le había perdido.


n n n Saliendo de este pozo sin fondo...