4 de julio de 2009

Yo no soy para tí


Y no sabia que decir, el silencio se apoderaba de mi poco a poco. Y yo no sabia como afrontarlo. Me dolía mucho... demasiado pero no iba da dejar que eso me detubiera.


Mi mente estaba buscando una minima possibilidad de enfrentar aquello sin heridos, pero eso era inevitable así que solo buscaba una forma de hacer el menor dolor.


En mi mente aparecia una y otra vez la idea de huir. Sin duda la que habia estado utilizando en mis 15 años. Ya era hora de cambiar, ¿no? No iba ha seguir siendo una cobarde indefinidamente, ¿verdad? No podria, no podria, me repetia en mi interior. ¿Plantar de frente todo esto? Impossible. Pero tambien sabia que el no me lo iba a perdonar. Quizás la mejor manera era ¿mentirle?


No.


Eso era aun peor. Pero yo no podía estar con él. No podíamos ser felizes 2 semanas o incluso 1 mes, para despues yo herirle con eso herirme a mi misma. Él tarde o temprano lo acabaria superando, ¿pero yo?


Ya habia perdido a demasiada gente hasta hora, ya no me quedaba nadie. ¿Iba a soportar tambien que el no me dirigiese la palabra?


Habia decidido no ser cobarde, habia decidid no ser plenamente egoísta. ¿Porque no un punto intermedio? No seria egoista del todo... Le causarias dolor. Seria egoismo al fin y al cabo. Eso me llebaba de nuevo a la primera opción ser cobarde y huir. Y si... tomaba el mejor camino para... él. Sin duda era para él ya que yo no lo iba a pasar nada bien. Y si... ¿me alejaba de él? Sin duda acabaria olvidandome... ¿pero me daba a mi las mismas garantias? ¿En serio estar lejos de él iba hacer que olvidase que un dia fue mi amigo? No lo creo... sufriria, si.


Pero al fin y al cabo el seria feliz, ¿Eso no me tenia que hacer feliz a mi tambien? A no... lo olvidaba. Soy egoista. Y todo esto no era más que eso. Egoismo puro por mi parte.



Decidí plantarle cara.


- Mira te explicare todo esto de una forma que logres comprender – le dije como si fuera un niño pequeño


- Esta bien – logró decir en un susurro apenas audible, creo que empezaba a darse cuenta de lo que enrealidad succedia.


- Veras... él... él.... - estaba intentando buscar las palabras correctas para definir lo que pasaba, lo suficiente fuertes como para explicar lo que sentía, aunque no pudiera expresarlo con toda la fuerza con la que las sentía


- ¡Sueltalo ya! - estaba bastante nervioso, aunque no se acercaba a como estaba yo, no me lo iba a perdonar nunca.


-Veras... él para mí era mi oxigeno del qual disponia, al principio solo me gustaba y lo respiraba, pero con el paso del tiempo se fué convirtiendo en una necesidad, un vicio que no podia quitarme.


Ese oxigeno me llenaba del todo y me complacia haciendome feliz. Pero cuando el oxigeno se fué y todo acabó, mis pulmones no podian respirar bien ya que se habian acostumbrado a ese vicioso oxigeno. Y estaba muerta.... me ahogaba, cada parte de mi cuerpo iba muriendo a medida que reaccionaba y me daba cuenta de que no volvería. Y empezé acostumbrarme a vivir sin él, aunque con un gran vacío.


Entonces apareciste tú, jugaste un papel importante en mi vida, aunque no más que él. Tu eras el viento, una suave brisa de verano que me ayudaba a saciar mi necessidad. Me encantabas te queria, pero no eras una necesidad, y nunca lo ibas a ser. Porque solo eras un debil viento en compración a él.


Habria podido curarme y sanarme la herida que me hubiera dejado tu marcha, con tiempo y esfuerzo, hubiera costado, pero no hubiera sido imposible. ¿Pero su herida? No podría sanarse jamas, era algo totalmente imposible. Necesitaba su oxigeno y mis pulmones todavia lo piden a gritos. ¿Comprendes?


- ¿Lo sigues amando? ¿A tú oxigeno? ¿A él? - su pregunta me confundió bastante, no sabia porque la hacia el sabia la respuesta y sabia que yo le mentiria


- No – susurré algo dolida por recordar que en realidad era un Si, Si y para toda la eternidad. Eran pateticos mis esfuerzos por conseguir creerme mi propia mentira.


- Has pensado alguna vez en buscar a alguien que te de ese oxigeno que anhelas, ¿que necesitas? ¿En vez de ser tan cobarde y rechazar todo aquel que quiere entrar en tu corazón? ¿Porque no dejas que ni siquiera lo intenten? ¿No lo has pensado nunca?


- Muchas veces - admití- demasiadas, incluso todo el tiempo, pero aunque sea lo que más desee nadie sera él y nadie me dara su oxigeno, nadie.


- Eso es cierto, pero alguien podria convertirse en tu otra necesidad, calmar el dolor más de lo que yo lo he echo


- Y hacer más daño? Ya he tenido suficiente con hacertelo a tí y no sé si podre perdonarme. Ademas que alguien quisiera estar conmigo despues de esto, seria masoquismo puro


- Yo quiero estar contigo - no sé porque se empeñaba en hacerse más daño, eso no nos hacia ningun bien a ninguno de los dos


- Podrias vivir sabiendo que he amado - amo, amo, amo pensé para mis adentros - a alguien más de lo que pueda quererte querer no amar - ¿a ti?


- Por supuesto - vaciló unos instantes - ¿y tu? - eso me descolocó, ¿podía yo, podía mi consciencia aguantar con el peso de utilizar a alguien para olvidar? ¿Para sanar una herida que era imposible de curar? la respuesta era obvia


- No - sentencié, el se marcho por donde habia venido, sé que intentaba aguantar pero que las lagrimas querian salir de sus ojos. Eso me dolia, podia sanar su marcha con esfuerzo, pero jamás me perdonaria todo lo que le habia herido a él, todo lo que le habia echo sufrir. Era despreciable y no me merecia que nadie me quisiera.

n n n

1 comentario:

maalexandra dijo...

esa certeza de haber amado, debe saber a gloria*

besosdulces*